“Tienes que venir, te vas a sorprender”, me dijo Gabriela, Curadora de Contenido de este blog. Ella vive en San Carlos, Nuevo Guaymas, una pequeña comunidad costera (2,500 habitantes) en el Golfo de California. Sitio turístico principalmente tipo playa, con marinas y yates para pesca deportiva. A una hora de distancia de Hermosillo, capital del estado de Sonora.
7 de noviembre: Ya estando en San Carlos, me dice: “Adopté un nido de tortugas y las vamos a liberar mañana. La hora está por confirmar. Puede ser entre 9 y 11 am, o por la tarde.”
La madre de Gabriela, me comentó que para ella, pensar en las tortugas era muy distinto:
“El recuerdo que yo tengo de las tortugas, es todas colocadas en la playa (Sur de Sinaloa), boca arriba y una persona cortando su cuello y desangrándose, la playa roja y las moscas llegando. Habría una fiesta y el plato estrella sería caguama.”
Fue un viaje de sorpresa en sorpresa
Las tortugas que liberamos fueron aprox. 90 tortugas golfinas (Lepidochelys olivácea). El registro y seguimiento fue estricto desde que empezó la eclosión hasta su traslado.
Esta especie presenta una temporada de anidación que va de junio a noviembre para la zona. Con 4 playas de anidación identificadas en el área. Siendo la playa San Francisco, la principal.


¿Quién hace esto, por qué y cómo se sostiene?
Son un Centro de Rescate, Rehabilitación e Investigación de Fauna Silvestre AC. (CRRIFS). Las tortugas, digamos, no son la actividad principal, además de ello, curan aves, como en ese momento se le estaba brindando atención a “RU”. Un halcón cola roja ya casi en proceso de liberación. Esta Asociación es responsable también de ir y desenmallar lobos marinos, entre muchas otras actividades.
El grupo está conformado por cuatro veterinarios y un biólogo. Todos ellos muy activos sin duda, sobre todo muy comprometidos con su quehacer y comunidad.

El proceso es simple, pero dedicado
Personal y voluntarios recorren la playa, detectan el nido y lo trasladan, dependiendo del riesgo que consideren, a su sala de incubación con temperatura controlada (caja de un tráiler, con calefacción). Vaya compromiso.
Las tortugas como otros reptiles presentan diferencia en la proporción de sexos en razón de la temperatura de incubación. Estas eclosionan en un rango de 27- 31°C. A mayor temperatura, más hembras. El equipo busca generar una proporción de 50/50. Este es tan solo uno más de los efectos que el cambio climático reflejará en las poblaciones.
La incubación es entre 45-60 días, y una vez alcanzada, las tortugas son regresadas al mar desde la zona donde se recolectó el nido.


Delimitan un rectángulo en la arena, con una cuerda y baras de PVC, colocan una línea en la parte superior, desde donde son liberadas para que avancen hacia el mar.
Los responsables las trasladan en una caja de plástico con arena, las toman con guantes y las colocan en un pequeño cuenco de coco, el cual permite a las personas bajar a las diminutas tortugas a la arena y de ahí, con gran esfuerzo emprenden su primer camino hacia el mar.
Una persona puede adoptar un nido, lo mismo que una empresa, lo mismo que un grupo, cada paquete tiene un costo.
Es una experiencia que vale la pena
Ver a la naturaleza hacer gala de su funcionamiento y precisión. Si tienes dudas, intenta tú mismo: sal del mar, ponte un par de paletas en las manos, cava un hoyo de 30 a 55 cm sin ver y con las manos a la espalda. Difícil, ¿no?
Estiman ellos (CRRIFS) que entre 10 y 12 años estas tortugas regresarán a anidar. Ojalá conservemos la playa para entonces. No con soldados, policías y penas de cárcel; no con restricciones mal entendidas de seudoecologistas embriagados de poder buscando frenar el aprovechamiento sustentable. Sino con acciones culturales, promoviendo el conocimiento y la educación, haciendo que la liberación de tortugas se vuelva parte de nuestra responsabilidad colectiva.
Imagina liberaciones donde una primaria o un kínder fungieran como padrinos honoríficos. ¿Por qué no? O incluso autoridades federales, estatales o municipales.
Es una actividad extramuros, habrá que prepararla; pero pensemos ¿cómo vamos a concientizar de la importancia de proteger algo que no se conoce?
Tenemos que estar seguros de que el titular de la secretaría de Hacienda, el de Agricultura, lo mismo que el de Educación y/o Comunicaciones, saben en qué consiste y dónde está.

Algunas playas, por su vocación ecológica, deberán ser solo peatonales. No permitir vehículos motorizados. Regular densidades de construcciones aledañas, fechas permitidas y no permitidas para ello. Pero explicando siempre el porqué.
Toda autoridad o inversión deberá considerar que es un sitio biológicamente importante. Y, en el mejor de los casos, aprovecharlo como un atractivo a conservar que da valor, no como un obstáculo.
De acuerdo a la información que tienen publicada, del 2019 al 2024 liberaron más de 30,000 tortugas. Sí, de una en una, de nido en nido. En San Carlos Nuevo Guaymas, Sonora.
¿Bien vale sumarse, no lo crees?
Por lo pronto, comunícate a los números que dejamos aquí, manda tu donativo, haz el viaje… ¡y libera tus tortuguitas!, si no puedes ir, haz tu aportación, también puedes ser un patrocinador virtual. El trabajo ya realizado los avala, y todo ayuda. Y si vas, (que es la mejor opción) te lo aseguro, lo vas a disfrutar.
¿Olvidar la experiencia? Lo dudo.
Lo tienes que hacer al menos una vez…
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Gracias a Eduardo, Diana, Mariana y a todo el equipo de CRRIFS, A.C. por su excelente trabajo. Hay que seguir así. ¡Ánimo!
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Para más información:
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Tel. 622 152 9934
San Carlos, Nuevo Guaymas, Sonora, México.



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