Por Ocean. Mauricio Moreno Alva
Un momento histórico en la acuicultura mundial que exige ciencia y visión universitaria
La domesticación de una nueva especie acuícola es uno de los procesos más raros y trascendentales en la historia de la producción mundial de alimentos. Según datos recientes de organismos internacionales, la acuicultura mundial supera actualmente los 90 millones de toneladas anuales, con un valor económico superior a los 300 mil millones de dólares. Sin embargo, más del 80% de esa producción se concentra en menos de 30 especies cultivadas, lo que demuestra que el surgimiento de una nueva especie comercial exitosa es un evento poco frecuente.
Hoy, mientras especies del género Seriola avanzan hacia su consolidación como una nueva industria global de alto valor, con una producción estimada entre 180,000 y 200,000 toneladas anuales, principalmente en Asia, surge una pregunta fundamental:
¿Quién genera el conocimiento que hace posible domesticar una nueva especie?
La respuesta, confirmada por la historia internacional, es clara: las universidades, y no cualquier universidad, sino aquellas que combinan investigación aplicada, vinculación directa con la industria y formación de capital humano altamente especializado.
En México, existe una realidad que merece ser reconocida con claridad estratégica y es que solo dos universidades participan de forma directa y sostenida en el desarrollo tecnológico de nuevas especies acuícolas de alto valor: la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) en Ensenada, y la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) en La Paz.
El papel de las universidades en el nacimiento de nuevas especies
El desarrollo de una nueva especie acuícola requiere décadas de trabajo científico acumulado. No se trata únicamente de producir peces, sino de construir conocimiento en áreas críticas como la reproducción controlada, la larvicultura especializada, la nutrición avanzada, la sanidad y el diseño de sistemas productivos eficientes.
La historia del cultivo del salmón del Atlántico (Salmo salar) es uno de los ejemplos más claros. Hace apenas medio siglo, este cultivo era experimental; hoy representa una industria global que supera los 2.8 millones de toneladas anuales y genera ingresos por más de 16 mil millones de dólares, representando el 2.4 % del PIB de Noruega. Este desarrollo no ocurrió por casualidad: fue resultado directo de décadas de investigación universitaria y transferencia tecnológica.
Este mismo patrón se repite en cada especie que logra convertirse en industria global. Las universidades funcionan como verdaderas incubadoras tecnológicas, donde el conocimiento científico se transforma en soluciones productivas reales.
UABC: incubadora tecnológica del cultivo de Totoaba y nuevas fronteras productivas
La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) en Ensenada representa uno de los ejemplos más sólidos del impacto universitario en la acuicultura mexicana.
Durante más de dos décadas, esta institución ha sido pieza clave en el desarrollo tecnológico del cultivo de totoaba (Totoaba macdonaldi), una especie endémica del Golfo de California considerada de alto valor comercial y estratégico para México.
El desarrollo del cultivo de totoaba fue posible gracias a investigación sistemática en áreas fundamentales como:
- Captura de organismos para su aclimatación
- Reproducción inducida y manejo de reproductores
- Larvicultura avanzada
- Nutrición especializada
- Protocolos sanitarios y bioseguridad
Gracias a este trabajo, México logró transformar una especie históricamente vulnerable en un modelo productivo viable, sostenible y tecnológicamente sofisticado el cual ya se replica por empresas privadas generando industria y economía local.
Actualmente, la UABC continúa ampliando su liderazgo científico con proyectos innovadores como el cultivo de trucha en mar abierto, una de las nuevas fronteras tecnológicas de la acuicultura moderna y más allá, en la maricultura global. Este tipo de iniciativas posiciona a la universidad como un verdadero motor de innovación y demuestra que la investigación aplicada puede convertirse en desarrollo productivo tangible.

UABCS: orgullo del Pacífico mexicano en el desarrollo del “nuevo salmón tropical”
La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), en La Paz, Baja California Sur, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de una de las especies con mayor proyección global: el jurel o Kampachi (Seriola rivoliana), considerado por especialistas internacionales como el nuevo salmón tropical.
El interés global por esta especie es creciente. Países como Países Bajos, Dinamarca, España y diversas naciones del Mediterráneo, así como Arabia Saudita y múltiples países asiáticos, han iniciado programas intensivos de investigación y producción. En el continente americano, su cultivo comercial se concentra únicamente en Hawái y México, lo que posiciona a Baja California Sur como una región estratégica en el desarrollo de esta industria emergente.
Dentro de México, La Paz se ha consolidado como uno de los centros técnicos más relevantes, gracias a la participación directa de la UABCS en proyectos complejos que han contribuido al desarrollo de protocolos técnicos, generación de conocimiento aplicado y formación de profesionales altamente especializados.
La contribución de la UABCS incluye:
- Formación de estudiantes con capacidades técnicas avanzadas
- Participación en proyectos productivos reales
- Investigación aplicada en cultivo de peces marinos de alto valor
- Vinculación directa con la industria acuícola nacional
Participar en el desarrollo del jurel no representa únicamente un logro académico, representa ser parte del nacimiento de una nueva especie acuícola global, una oportunidad histórica que pocas instituciones en el mundo tienen la posibilidad de experimentar.
Para la comunidad universitaria, formar parte del desarrollo del jurel como el nuevo salmón tropical es motivo legítimo de orgullo institucional y científico.

Universidades que han impulsado la acuicultura mundial
El liderazgo global en acuicultura siempre ha estado acompañado por universidades sólidas que funcionan como motores de innovación tecnológica.
Entre los ejemplos más representativos destacan:
- Universidad de Bergen (Noruega): institución clave en el desarrollo del cultivo de salmón del Atlántico, que hoy posiciona a Noruega como líder mundial en producción y exportación.
- Universidad de Stirling (Escocia): sede del reconocido Institute of Aquaculture, considerado uno de los centros académicos más influyentes en la formación de especialistas acuícolas a nivel global.
- Wageningen University & Research (Países Bajos): líder en desarrollo de sistemas de recirculación (RAS), nutrición acuícola avanzada y modelación productiva.
- Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC): pionera en integrar infraestructura de energía eólica marina con maricultura, un modelo que representa una de las futuras tendencias en producción sostenible de alimentos marinos.
- James Cook University (Australia): referente internacional en investigación aplicada para especies marinas tropicales de alto valor comercial.
Estos ejemplos demuestran que el desarrollo de nuevas especies no ocurre por casualidad, sino como resultado directo de la inversión sostenida en ciencia y educación superior.
De la acuicultura de traspatio a la industria de alto valor
Existe una diferencia fundamental entre la acuicultura tradicional de pequeña escala y la acuicultura industrial de alto valor.
La acuicultura de traspatio se caracteriza por baja tecnificación, limitada productividad y escaso impacto económico regional. En contraste, la acuicultura industrial basada en conocimiento genera sistemas productivos altamente eficientes, cadenas de suministro complejas y mercados internacionales.
Cuando las universidades participan activamente en el desarrollo tecnológico, la acuicultura evoluciona hacia modelos capaces de generar:
- Empleos especializados y de alta calificación
- Empresas proveedoras de tecnología e insumos
- Infraestructura científica y tecnológica regional
- Productos de alto valor destinados a mercados premium
Este proceso no solo transforma sectores productivos, sino comunidades completas.
Una nueva especie acuícola exitosa puede generar cadenas de valor que incluyen producción de alimento balanceado, manufactura de equipos, logística, procesamiento y comercialización internacional. Este modelo es el que distingue a las industrias maduras de aquellas que permanecen en niveles de subsistencia.

México frente a un desafío estratégico nacional
Mientras múltiples países han construido redes universitarias especializadas en acuicultura avanzada, en México solo dos universidades participan activamente en el desarrollo tecnológico de especies marinas de alto valor.
Es un logro porque demuestra que existe capacidad científica nacional para competir en el desarrollo de nuevas especies. Pero también representa un desafío, porque el crecimiento sostenido de la acuicultura mexicana dependerá de que más universidades se integren activamente en proyectos de investigación aplicada y vinculación con la industria.
El recurso estratégico del siglo XXI no es únicamente el territorio ni los recursos naturales.
Es el conocimiento, y ese conocimiento se genera, se transmite y se perfecciona en las universidades.
El orgullo de construir el futuro desde la universidad
Estamos viviendo un momento excepcional en la historia de la acuicultura mundial. La domesticación de especies como el kampachi (Seriola rivoliana) representa una oportunidad científica, productiva y social de enorme relevancia para México.
La UABC y la UABCS han demostrado que el país cuenta con talento científico, infraestructura académica y visión estratégica para participar en el desarrollo de nuevas especies acuícolas de alto valor.
Sin embargo, el siguiente paso es evidente: ampliar la participación universitaria y fortalecer la vinculación con la industria para consolidar una acuicultura nacional moderna, competitiva y tecnológicamente avanzada.
Ser parte del nacimiento de una nueva especie acuícola no es solo un logro técnico, es una oportunidad histórica y para las universidades que participan en este proceso, representa algo aún más profundo: el orgullo de formar a quienes construirán el futuro de la acuicultura mundial.
Continuidad, maduración y expansión del modelo universitario acuícola.
La continuidad de estos proyectos de vinculación entre industria y universidades no solo es fundamental para impulsar la innovación tecnológica y el desarrollo de talento humano altamente especializado, sino también para permitir la maduración de capacidades científicas y productivas que, con el tiempo, pueden convertirse en el eje central de clústeres acuícolas de alto nivel.
Resulta estratégico hacer una invitación abierta a otras universidades de México para que participen activamente en este tipo de desarrollos industriales y tecnológicos, ya que su integración permitirá multiplicar los beneficios académicos, científicos y económicos, fortaleciendo la formación de estudiantes y contribuyendo al posicionamiento de México como un referente internacional en acuicultura avanzada. Este tipo de desarrollo que es punta de lanza en industrias emergentes de alto valor es el más grande legado que las universidades pueden dejar a los jóvenes que ya están siendo parte del futuro de nuestro país.
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